El viejo cauce del Turia, un lugar histórico de esparcimiento

El viejo cauce del río Turia en la ciudad de Valencia, actualmente conocido como Jardín del Turia, es un espacio de esparcimiento y solaz de miles de ciudadanos y visitantes a diario y ha sido históricamente un lugar que se ha intentado utilizar para alguna utilidad complementaria a servir de cauce natural al río Turia a su paso por la ciudad de Valencia.

Una vez que entró en servicio el nuevo cauce del río Turia en 1973, construido con el proyecto conocido como Plan Sur, se pensó en darle una utilidad a ese espacio para pulmón verde de la ciudad y lugar en el que poder realizar todo tipo de prácticas lúdicas, deportivas y de contacto con la naturaleza, para lo que a partir de 1987 empezó a ajardinarse y a habilitar un conjunto de instalaciones deportivas, recreativas, culturales, culminando con la construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias con sus distintos edificios.

Pero antes de esto ya hubieron varias iniciativas para utilizar el viejo cauce como espacio en el que realizar actividades recreativas y deportivas.

La primera iniciativa en este sentido fue la Naumaquia de 1755, para conmemorar, mediante la recreación de una batalla naval, el tercer centenario de la canonización de San Vicente Ferrer. Para ello se habilitó un recinto, entre los puentes de la Trinidad y del Real, colocando una serie de diques en el puente del Real, para contener el agua hasta una determinada cota, creando una zona inundada, en la que se recreó una batalla naval, que fue todo un acontecimiento para la época.

Ver artículo en Foro Historia Naval de España y Países de habla española.

La segunda iniciativa, que tuvo lugar en la misma ubicación, entre los puentes de la Trinidad y del Real, fue en 1923. Se construyó un estadio, que se denominó Stadium, con capacidad para 5.000 espectadores, en el que jugó varias temporadas el Gimnástico F.C., que posteriormente se fusionó con el Levante U.D. Según cuentan las crónicas de la época, se oían las ranas croar en los partidos, razón por la cual a la hinchada del Levante, se le conoce como «granota», en recuerdo a estos simpáticos anfibios 🐸.

Este estadio fue bastante efímero, ya que las inundaciones de junio de 1926 y mayo de 1927, arruinaron el estadio, que fue abandonado. Como curiosidad, se colocaron una serie de paneles entre los dos puentes, en la margen derecha, para impedir la visión del estadio desde la margen del río. Dichos paneles estaban anclados con unas vigas de hierro a los pretiles del río, cuyos restos se pueden apreciar todavía hoy en día.