
Plano topográfico de la ciudad en 1608, realizado por Antonio Mancelli, cartógrafo italiano al servicio de Felipe IV.
Se pueden apreciar, aunque de una forma un tanto esquemática, los cinco puentes renacentistas.
En relación a estos puentes, se pueden observar algunas imprecisiones y algunas características que nos permiten conocer detalles de la situación de estas obras en la fecha de realización del plano.
Mancelli no representa los tajamares en ninguno de los cinco puentes, aunque sí que existían en esa fecha. Representa el puente de San José con 8 arcadas, cuando se acababa de ampliar el puente en 1607 con 4 arcadas más, hasta las 13 con que se completó.
Sobre la tercera pila desde la margen derecha, representa Mancelli dos pedestales que soportaban sendas cruces. Sobre estos pedestales o peanas, se colocaron las estatuas de San Luis Bertrán y Santo Tomás de Villanueva, que se encargaron a Giacomo Ponzanelli en 1691.
Sobre los pretiles de todos los puentes se pueden observar en el plano de Mancelli las esferas líticas de ornamentación.
En el puente de la Trinidad se puede observar cómo en la época del plano de Mancelli, no había ninguna estatua, que se colocaron posteriormente en 1722, las estatuas de San Bernardo Mártir y sus hermanas María y Gracia, mártires también, patrones de Alcira.
El puente de la Trinidad aparece en el plano de Mancelli grafiado con 7 arcos únicamente, en vez de los 10 existentes.
El puente del Real se representa en el plano de Mancelli con 7-8 arcos en vez de los 10 arcos de que constaba. Se representa con las estatuas de San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir, encargadas a Vicente Lleonar Esteve, colocadas en 1603, sin los casilicios que se colocaron posteriormente, según se recoge en la tesis doctoral de la doctora Rodrigo.
Por último, el puente del Mar se representa en el plano de Mancelli con los 10 arcos de que constaba. Lo representa también Mancelli con el casilicio sobre el tercer tajamar, aguas arriba, que albergaba la Cruz del Santo Cristo. Posteriormente se añadiría enfrente el casilicio que albergaba la estatua de San Pascual Bailón y la Cruz del Santo Cristo fue sustituida en 1721 por la estatua de la Virgen de los Desamparados, encargada a Francisco Vergara el Mayor, al haber quedado la Cruz muy dañada por un rayo en una tormenta en 1709.





