
Autor junto con Julio Martínez Calzón del Puente de Monteolivete (sobre el viejo cauce)
José Antonio Fernández Ordóñez, nacido el 18 de noviembre de 1933 en Madrid y fallecido el 3 de enero de 2000 en la misma ciudad, dejó una huella indeleble en el mundo de la ingeniería y la estética arquitectónica. Graduado como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en la prestigiosa Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, Fernández Ordóñez no solo destacó por su habilidad técnica, sino también por su profundo interés en lo estético.
Este ingeniero visionario fue nombrado profesor adjunto de la asignatura «Estilos Artísticos» en la misma escuela, y además, compartió su pasión por el arte al impartir Historia del Arte. Al frente de la empresa familiar PACADAR, especializada en la construcción de vigas pretensadas, tuvo la oportunidad de combinar su ingenio creativo con la ingeniería práctica, y esto se refleja en proyectos notables como el nuevo Puente del Diablo en Martorell.
José Antonio Fernández Ordóñez defendió la idea de que la ingeniería podía ser una forma estética de construcción, y expresó sus ideas en el artículo «Lo ligero y lo barroco en la ingeniería de los años treinta». Su legado perdura en su influencia en la percepción de la ingeniería como una disciplina artística.
