Avenidas del río Turia en la ciudad de Valencia

Multitud en las Alameditas de Serranos, observando la crecida del río Turia en la riada de 1897. Fotografía Antonio García. Biblioteca Valenciana

Son numerosas las referencias a riadas, avenidas e inundaciones del río Turia en la ciudad de Valencia, lo que pone de manifiesto el carácter torrencial de un río, por lo general muy tranquilo y con muy poco caudal.

En el libro de Teodoro Llorente de 1887, España, sus monumentos y artes – su naturaleza e historia Valencia, se recoge la siguiente descripción del río Turia en la pág. 541: No es río caudaloso el de Valencia, y sangrada su corriente por las acequias de riego, llega mermadísima a la ciudad en tiempo ordinario, y sobre todo, en la estación estival. Contrasta esta flaqueza del río, amenguado casi a la categoría de arroyo, con la holgura de su cauce, con los diques robustísimos que lo ciñen, y con los monu­mentales puentes de cantería, que unen entrambas orillas, cru­zándolo con prolongada serie de sólidos machones y fuertes arcadas. No son, empero, caprichoso lujo estas costosas construcciones: el manso y apacible Turia, como todos los ríos de esta costa oriental de España, tiene avenidas terribles, y corrien­do en la última parte de su curso accidentado por terreno llano, sin hondo cauce natural, que contenga sus crecidas aguas, se desbordaba en otros tiempos, causando grandes estragos, de que guardan memoria nuestras crónicas, y que motivaron las obras dispensiosísimas hechas por la ciudad para avasallar á aquel tenaz enemigo.

Ya en 1887, tal y como se recoge en la obra de Teodoro Llorente, se tenía la idea de desviar el río Turia antes de su entrada en la ciudad, arrojando las aguas a la Albufera a través del barranco de Catarroja, en lo que podría pensarse que era un proyecto similar al Plan Sur que se acometió tras la riada de 1957.

El autor de estas páginas pertenece a la generación que estaba en el seno materno en Octubre de 1957 cuando la gran riada y ha visto, en su infancia, varias veces el río Turia a su paso por la ciudad, con el agua a punto de rebasar los pretiles. Todo este panorama cambió con el proyecto del Plan Sur y el Nuevo Cauce, que desvió definitivamente el río Turia antes de su entrada en la ciudad, alejando definitivamente el peligro de repetición de una riada de consecuencias tan catastróficas como la de 1957.

Esto abrió en la sociedad valenciana un debate y una reivindicación sobre el destino del viejo cauce, estando todavía en la memoria colectiva el viejo lema de Volem  el riu i el volem vert, lo que afortunadamente para todos los valencianos, así se hizo, construyendo el mayor parque longitudinal urbano de Europa y espacio de ocio y disfrute de residentes y visitantes, que a diario llenan el espacio del viejo cauce.

Aunque en el contexto actual pueda parecer que no podía ser otro el destino de ese espacio tan apreciado y tan utilizado, no fue siempre así, habiendo corrido grandes peligros de que fuera otro el destino, por ejemplo se barajó por parte de las autoridades municipales de la época, la construcción de una vía rápida para vehículos.

Incluso en una época tampoco estuvo claro el proyecto de desvío del río, evitando su paso por la ciudad, destacando por ejemplo la idea de Fernández Casado, el que quizá sea el mejor y más reconocido proyectista español de puentes, quien abogaba por derruir todos los puentes existentes, incluyendo los cinco históricos y construir otros de los denominados de altura estricta, que no supusieran un freno a las avenidas del río Turia, tal y como escribió en un famoso artículo enel número 2928 de la Revista de Obras Públicas de 1959, titulado Valencia y el Turia, el río, la ciudad y sus puentes, en el que se recogía literalmente lo siguiente:

En el duelo a muerte entre puentes y ciudad (ésta ha ido enlazando sus orillas poniendo en cada nuevo puente un obstáculo más al desagüe de las avenidas del río), tomamos el partido del río, que es, al mismo tiempo, el de la ciudad, Es preciso desembarazar el cauce de tantos puentes que lo ciegan, tendiendo unos nuevos que causen el mínimo obstáculo a la corriente. No cabe conservar ni los antiguos ni los modernos, ya que éstos han perdido sus balaustradas, lo que de­nota que oponen a la corriente su total superficie nada hidrodinámica, reduciendo el desagüe al 40 por 100 en el mejor de los casos. Dado nuestro amor a los puentes antiguos, puede comprenderse la violencia que nos produce proponer solución tan radical pero se trata de un remedio he­roico, interpretando la reacción de la ciudad en legí­tima defensa. No cabe invocar razones estéticas ni razones sentimentales, Para hablar de estética de un puente hay que asegurarse primero de que se trata de un verdadero puente. En nuestro caso son estructuras mixtas de puente y presa, aproximándose más a esta última a medida que el caudal aumenta, Como ya hemos in­dicado, todos los puentes antiguos quedan en riadas siendo puentes en una tercera parte y presas en los dos tercios restantes. Por consiguiente, no se puede plantear la cuestión de la belleza de un puente que no lo es, como a la inversa tampoco se podría hablar de belleza de una presa que no se comportase como tal, que fuera disminuyendo su función de retención del agua, comportándose como puente a medida que las aportaciones del río aumentaran. Toda apreciación per­dería su sentido al darnos cuenta de tan burda equi­vocación. Tampoco son válidas razones sentimentales, pues a todo valenciano consciente y enterado, la vista de los puentes debe recordarle la fatídica tragedia en la que éstos han tomado parte tan activa, representando en último término el papel que les han asignado in­conscientemente las generaciones que se han sucedido en la población de Valencia.

Una relación no completa de avenidas documentadas puede ser la siguiente:

  • 1088 destruye el puente de Alcántara frente a la calle Sagunto
  • 1093 inundación extraordinaria 
  • 1321 16 de octubre, palanca de los Catalanes, del Real, del Mar declinats i enderrocats
  • 1328 víspera de San Miguel, 28 de septiembre, peor que la de 1321, destruye todos los puentes existentes, de palanca, probablemente Serranos, Catalans, Real y el del Mar
  • 1340 6 de noviembre daños puentes Real, Serranos, Trinidad, se sacó en procesión el Lignum Crucis para pedir providencia
  • 1358 17 de agosto más de 400 muertos, se funda la Fábrica de Murs i Valls
  • 1403 22 de octubre, avenida notable
  • 1406 entre el 24 de octubre y el 4 de noviembre, 25 de octubre la palanca del Mar arrastrada por la corriente, 2 y 3 de noviembre
  • 1427 25 de octubre pont del Temple e cuatre arcades del pont dels Serrans
  • 1475 17 de noviembre, llovió tres días seguidos, avenida notable
  • 1476 avenida importante
  • 1487 28 de octubre, derribadas pasarelas del Mar y Portal Nou
  • 1500 20 de agosto avenidas importantes, no devastadoras
  • 1517 víspera de San Miguel, 28 de septiembre, derribado completo pont del Real, el puente del Mar quedó scalabrat
  • 1540 5 de octubre, 1546, 1555 nuevas inundaciones
  • 1577 21 de octubre
  • 1581 3 de agosto y 18, 22, 23 y 25 de septiembre
  • 1589 19, 20 y 21 de octubre, desperfectos pont del Real, pont del Mar, que ya era de piedra
  • 1590 16 de septiembre inundación catastrófica. Se funda la Fabrica Nova del Riu, reforma de los puentes y construcción de pretiles
  • 1597 octubre riada notable
  • 1610 26 de julio, arrastra mucha madera
  • 1615 3 de diciembre
  • 1651 octubre se inunda la plaza de Tetuán
  • 1672 12 de septiembre inundación y caída de un aerolito
  • 1676 12 de agosto daños Pont Nou
  • 1680 26 de octubre destrozos de consideración
  • 1689 octubre 
  • 1695 30 de diciembre arrastre parte azud de Rovella
  • 1731 16 de septiembre el puente del Real en peligro
  • 1737 abril, 1766 1 de febrero daños en azud de Rovella, 1770 24 de octubre y 4 de noviembre fuertes episodios
  • 1776 21 de octubre daños en pretiles, puentes y defensas
  • 1783 24 de noviembre avenida grandes proporciones
  • 1793 fuertes episodios
  • 1800 1 de septiembre
  • 1805 17 de noviembre
  • 1831 agosto
  • 1845 22 y 25 de octubre crecida y fuerte temporal
  • 1855 17 de noviembre
  • 1860 4 y 5 de noviembre, fuerte tormenta sin desbordamiento 
  • 1861 30 de mayo
  • 1864 fuertes tormentas 4 de noviembre en San Carlos, desbordamiento en el Júcar
  • 1867 septiembre
  • 1868 4 de mayo
  • 1870 18 y 29 de septiembre, 1 de octubre fuerte temporal e inundaciones, más epidemia de peste amarilla
  • 1871 7 de septiembre
  • 1875 7 de septiembre
  • 1876 25 de noviembre
  • 1897 fuerte inundación, episodio de lluvias iniciado el 21 de octubre, 1 de noviembre crecida del Turia, inundaciones 9 y 10 de noviembre
  • 1902 octubre
  • 1921, 1922, 1923 fuertes lluvias sin inundaciones
  • 1932 9 noviembre
  • 1933 julio 
  • 1949 riada de las chabolas, víspera de San Miguel, 28 de septiembre,  41 muertos
  • 1957 14 de octubre, 81 muertos, la última riada
  • 1972 18 de junio, una riada llena el nuevo cauce de orilla a orilla por primera vez