Puente del Real

Autor: Guillem Salvador, Hierony Negret y Françes Anthon, Joan Pasqual 1599, Alberto Oñate y Javier Göerlich 1968

Estructura: Se ubica de forma oblicua al cauce. Consta de 10 arcos escarzanos entre 13,20 y 13,60m de luz, sobre 9 pilas de 3m de ancho aproximadamente, con una altura desde rasante al lecho, de 7,27m en el tramo central, 5,15m en el estribo de la derecha y 5,26 en el de la izquierda, presentando por tanto, un perfil ligeramente peraltado, con tajamares en cuña, de sección triangular, dispone de anchos pretiles de piedra.

Materiales: Piedra de sillería

Tipología: Bóvedas escarzanas

Número de vanos: 10, entre 13,2 y 13,6m de luz

Longitud: 171m

Anchura: 9,50m ancho original, 27,50m con la ampliación, ancho de las aceras 2,9m

Presupuesto: 27.508.300 Pts. de 1966 para la ampliación del puente

IMD: 16.424 vehículos en días laborables en 2023, habiendo disminuido un 27% respecto a 2019

Localización del Puente del Real en Google Maps

Situado entre los barrios de Trinitat y Exposició y la Xerea, comunica, por la margen derecha, la Plaza de Tetuán y el Paseo de la Ciudadela, en paralelo al cauce y por la margen izquierda, la calle de San Pío V y el Paseo de la Alameda, en paralelo al cauce y la calle General Elío y el carrer del Pla del Real.

Se denomina Puente del Real por la cercanía al Palacio Real, en la margen izquierda, que estuvo ubicado en los Jardines del Real, denominados popularmente como Jardines de Viveros, aunque también se le ha conocido como Puente del Temple, debido a la cercanía, en la margen derecha, del Palacio del Temple, que era la casa de los caballeros templarios en la ciudad.

Es el puente más ornamental de los cinco puentes históricos del río Turia en la ciudad de Valencia, debido a que era el acceso, como se ha comentado, al Palacio Real, en su época, la residencia de los reyes y los virreyes del Reino de Valencia. Es también un puente que ha estado señalado por acontecimientos históricos, algunos catastróficos, como el derrumbe que se produjo en la visita del emperador Carlos V a Valencia en 1528, cayendo al cauce del río, delante del emperador, más de 1000 personas o el engalanamiento que tuvo lugar, tras su inauguración, para la boda del rey Felipe III con Margarita de Austria, que se casaron en la catedral de Valencia, pasando la comitiva real por el puente. Es también el puente histórico más ancho, debido a la ampliación que se hizo en 1966, que se detalla más adelante.

Como se comenta en la tesis doctoral de Ángeles Rodrigo, de la que se han extraído los contenidos recogidos a continuación, el puente debió de existir ya en época musulmana, probablemente como palanca o pasarela de madera, para unir las dos márgenes del río y dar paso a la almunia ubicada en lo que posteriormente fue el palacio real.

Hay una primera referencia documental en 1254, en la que en el testamento de un prohombre de la época, Bernardo de Cardona, deja en su testamento una cantidad de dinero para reparar el puente inferior y el superior, pudiendo ser el primero, el puente del Real, según los historiadores. Posteriormente, en 1332, hay una carta del rey Pedro IV de Aragón el Ceremonioso, hijo de Alfonso IV de Aragón, en la que habla de unos caballeros que salen de la ciudad por el puente del Real, aunque también se refiere al mismo como puente del Temple, nombrando también en la misma carta el puente de Serranos.

Al igual que el resto de puentes históricos de la ciudad de Valencia, la historia del puente del Real es la de continuos derrumbamientos por las riadas del río Turia, como las de los años 1340, 1358, 1406, 1427, 1479 y 1517, 1589 con sus reconstrucciones y reparaciones, hasta que se toma la decisión, por parte de la Junta de Murs i Valls, de construir un puente de piedra que aguante las continuas avenidas del río.

Como ocurre con los otros puentes históricos, el puente del Real aparece en el grabado de la ciudad de 1563, del artista Van Den Wijngaerde, representando el puente con siete pilas de piedra, con tajamares triangulares y sobre las pilas una pasarela de madera.

La última gran riada, la de 1589, derribó gran parte del puente, ocasionando que la Junta de Murs i Valls decidiera la construcción de un puente de piedra, cuyas obras se iniciaron, llevándose otra gran avenida al año siguiente, en 1590, todo lo construido hasta ese momento.

La noticia de la boda del rey Felipe III con Margarita de Austria a celebrar en Valencia, ocasionó que la Fábrica Nova del Riu decidiera en 1594 la construcción definitiva del puente de cantería, para lo que realizó una subasta, adjudicando las obras als obrers de vila Guillem Salvador, Hierony Negret y Françes Anthon, teniendo que recurrir al mestre de fer molins, Joan Pascual para que drenara el subsuelo, por las dificultades encontradas al realizar la cimentación, ya que una nueva avenida en 1597, había derribado una de las arcadas construidas.

La obra se acabó, no obstante, en 1599, a tiempo de la boda del rey Felipe III. El puente se construyó enfrentado con el Portal del Real, demolido en 1868 y cuya réplica puede verse actualmente en la Porta de la Mar, al principio de la calle Colón. La inauguración oficial tuvo lugar, con la presencia del rey Felipe III, el 28 de febrero de 1599.

El puente se construyó totalmente de fábrica, con piedra levantina, con diez arcos escarzanos de entre 13,2m y 13,6m de luz, sobre nueve pilas de piedra, de unos 3m de ancho y los estribos en las márgenes del río, de 171m de longitud y 9,5m de ancho. Las pilas, ubicadas diagonalmente al eje del puente, estaban rematadas por tajamares triangulares, coronados en punta de diamante. Los pretiles de sillería, adornados con esferas líticas, siguiendo muy probablemente las indicaciones del arquitecto real Juan de Herrera. La parte superior del pretil está moldurada, lo que aparte del efecto estético conseguido, hace las veces de albardilla.

Una serie de gárgolas, sobre los arcos del puente, permitían el desagüe de pluviales del tablero. Las pilas estaban realizadas con sillares aparejados a soga y los arcos con dovelas colocadas radialmente, al igual que los otros puentes históricos. El puente tiene un perfil ligeramente alomado, observable en el arranque del puente en ambas márgenes.

Se dispusieron unas rampas de acceso al cauce, inicialmente en la margen derecha y posteriormente en la izquierda. En el sexto tajamar, aguas abajo, se construyó, al igual que en el puente de la Trinidad, una escalinata de bajada al río, según se puede apreciar en el plano del Padre Tosca de 1738.

Se colocaron en 1603, sobre el segundo tajamar, las estatuas de San Vicente Mártir, en el lado derecho, aguas abajo y la de San Vicente Ferrer, en el lado izquierdo, aguas arriba. Estas estatuas, de piedra y bronce, fueron construidas por Vicente Lleonart Esteve. Posteriormente, en 1682 y costeados por el arzobispo valenciano fray Tomás de Rocabertí, se construyeron unos casilicios para guarecer las estatuas, con tres columnas, sobre las que descansaba la cubierta a tres aguas.

A partir de este momento se han sucedido una serie de actuaciones sobre el puente, en 1731 una nueva riada destruyó algunos arcos que fueron reconstruidos. En 1750 se decidió embellecer el puente, para lo que fueron construidos unos canapés volados, a ambos lados del puente, sobre los que se construyeron unos bancos de piedra caliza, actuando también estos canapés como refuerzo de los tímpanos, al igual que en el puente del Mar. Estos bancos se colocaron sobre cada tajamar, eliminando para ello las esferas líticas, colocando sobre el pretil, a la altura de la clave de cada arco, unos ornamentos de copa gallonada. En los extremos de los bancos hay unos pequeños pilares, sobre los cuales hay unas copas gallonadas líticas como ornamento y en las esquinas del puente se colocaron unos bancos ornamentados con un pináculo.

En 1773 un rayo alcanzó el casilicio de San Vicente Ferrer ocasionándole unos daños que fueron reparados por el escultor José Puchol i Rubio. En julio de 1936, por la Guerra Civil, se destruyeron las dos estatuas de los santos y en 1943 se aprobó un concurso por parte del Ayuntamiento, para reponerlas, adjudicando la de san Vicente Ferrer a Carmelo Vicent Suria y la de San Vicente Mártir a Ignacio Pinazo Martínez.

Pero la actuación más importante sobre el puente fue la ampliación de 1966, ya que el puente había quedado colapsado por el nuevo acceso a la ciudad desde Barcelona. El proyecto fue realizado por Javier Goërlich, siendo el director de las obras el ingeniero Alberto Oñate. La obra consistió en la ampliación del puente desmontando la fachada de aguas abajo y volviéndola a construir, tras haber ampliado el puente, hacia aguas abajo, con un ancho de 27,5m. Se dotó al puente de dos calzadas de 10m de ancho, separadas por un macizo central, en el que se colocaron unas farolas de dos brazos, de hierro fundido. Esta ampliación provocó la desaparición de la escalera de bajada al cauce aguas abajo, en el sexto tajamar.

En la ampliación del puente no se realizaron mechinales en las pilas ampliadas, pudiendo observarse perfectamente la delimitación de los arcos entre la parte original y la ampliada. La obra fue realizada con un escrupuloso respeto por la morfología original del puente, no obstante lo cual, el resultado es de un cierto efecto túnel al circular por debajo del puente bajo los arcos ampliados.

El puente cuenta actualmente con tres carriles aguas arriba, de la margen izquierda hacia la derecha y dos carriles, más un carril bici, aguas abajo, en el sentido de circulación de la margen derecha hacia la izquierda, en el Llano del Real.

Con una intensidad media diaria de vehículos en 2019, en días laborables, de unos 22.000 vehículos, no es de los puentes que mayor intensidad de tráfico soporta, estando situado en la zona media.