Puente de las Glorias Valencianas – Ademuz

Autor: Carlos Fernández Casado 1959

Estructura: Tablero de sección trapezoidal, sustentado sobre 7 pilas compuestas por pilares cilíndricos de hormigón armado, en dos grupos de 6 pilares en cada tramo, formando 8 vanos. Aceras laterales voladas sobre el conjunto. Barandillas metálicas.

Materiales: Hormigón armado

Tipología: Tablero losa de altura estricta

Número de vanos: 8, de 17m de luz los vanos centrales y menores en los extremos

Longitud: 150m

Anchura: 32m

Presupuesto: Sin datos

IMD: 63.016 vehículos en días laborables en 2023, habiendo disminuido un 15% respecto a 2019

Localización del puente de Ademuz en Google Maps

Situado entre los barrios de La Petxina, Botànic y Campanar, comunica, por la margen derecha, con el Paseo de la Pechina, paralela al cauce y la Avenida de Fernando el Católico, en la dirección del puente y por la margen izquierda, las Avenidas de Tirso de Molina y Menéndez Pidal, paralelas al cauce y la Avenida de Pio XII, en la prolongación del puente.

Puente constituido por dos tableros losa de hormigón armado, de sección trapezoidal, de 0,75m de ancho en el centro de cada vano y 1,05m en los apoyos, sustentado sobre pilares cilíndricos de hormigón armado, dispuestos en dos grupos de seis pilares en cada tramo, creando ocho vanos de luces distintas según el tramo.

Este puente fue construido por el ilustre ingeniero Carlos Fernández Casado en 1959, dos años después de la riada, condicionada por tanto la solución por los efectos devastadores de la misma, siendo del tipo denominado «modelo de altura estricta» que tenía la misión de salvar las luces necesarias con la mínima altura posible, ofreciendo la menor superficie de contacto al empuje del agua en caso de riada, para conseguir la resistencia del puente frente a las posibles avenidas y la máxima evacuación de la avalancha de agua. Hay que resaltar que el puente se construyó mucho antes de la solución del Plan Sur, de desvío del río Turia, siendo inaugurado el 23 de diciembre de 1963.

Los pilares del puente tienen una característica especial, salvo los pilares de la cuarta pila y es la hendidura que presentan a dos tercios de su altura y en la base de la cimentación, que mediante un estrangulamiento de su sección, crean una rótula que transmite un menor momento flector a la base, siendo necesaria por tanto una menor cimentación.

En su diseño, forzó su autor el modelo de puentes de altura estricta, que normalmente arrojaban luces de hasta 12m, alcanzando 17m en los vanos centrales y menores en los extremos, todo ello con la idea de ofrecer la mínima superficie y el mínimo obstáculo posible para asegurar la máxima capacidad de desagüe frente a posibles avenidas, toda vez que en aquel momento el río seguía pasando por la ciudad y acababa de producirse una riada catastrófica.

El puente se proyectó con pilas redondas que ofrecieran el mínimo obstáculo a la corriente y con tablero sumergible, formado por una losa de espesores mínimos, variables, máximo en los apoyos y mínimo en el centro de cada vano, ofreciendo un frente hidrodinámico, por inclinación de los paramentos frontales, en abocinamiento plano.

El puente es de carácter funcional, recio, pero sin desentonar en el entorno en que se enclava, dimensionado adecuadamente para la gran intensidad de tráfico que soporta, sin haber sido ampliado como otros puentes de la ciudad. Tiene 4 carriles de circulación en cada sentido y dos aceras peatonales laterales voladas sobre los tableros. Con una intensidad media diaria de vehículos en días laborables en 2019, de casi 74.000 vehículos, es el puente sobre el viejo cauce del río Turia, que mayor tráfico soporta, habiendo pasado a la segunda posición en 2023, con unos 63.000 vehículos de intensidad media diaria en días laborables.

En 2007 se construyó un estanque bajo el puente para crear una lámina de agua, con objeto de impedir los campamentos de inmigrantes que se habían creado, tras realojar los mismos en los distintos albergues municipales.